Nada más entrar lo que se advierte es un suave olor a incienso que nos advierte que este local no es común. Una decoración con paredes y techo cubiertos de madera y parcialmente con tela roja. Tiene una fusión de estilos que juntos conforman la peculiar decoración del Areia. La barra de cocktails nos recuerda a un chiringuito playero de Brazil y la zona de asientos del fondo tiene un aspecto Balinés.
Por lo general a primera hora de la noche puede encontrarse algún hueco para sentarse y tomarse un digestivo después de cenar. Más entrada la noche el local se llena con un ambiente magnífico. Hay gente de todas las edades y con distintos estilos. La música es por lo general un chill out instrumental, muy propia para charlar.


