Su decoración es minimalista y ecléctica, pero no siempre uno puede alcanzar a verla porque además de ser minimalista, el local suele estar lleno. Todos los fines de semana se vive un auténtico hervidero donde en muchas ocasiones las camareras, e incluso los clientes, acaban subidos bailando en la barra.
Uno de sus mayores fuertes es la promoción que hacen a través de las redes sociales, ya que su público es mayoritariamente estudiantil. Las noches en Karak son totalmente imprevisibles, sólo tienes que pasarte para descubrir una fiesta fresca, divertida y generalmente alocada.


