Uno de los secretos es la selección musical. A ver cuándo se dan cuenta muchos otros locales que la pachanga no es infalible, y que una buena mezcla de indie, rock y pop mantiene a la gente dentro de un local. Hay queda eso. Otra de las claves es el servicio, cuidado al milímetro en cuanto a que puedes reservar mesas e incluso la sala. Puedes pedir consumiciones por fichas, botellas e incluso contratar un catering si además queréis picar algo. Además se aseguran de que los hielos, vasos, y resto de elementos de las consumiciones, estén en perfectas condiciones. Y si por cualquier motivo no estás satisfecho con tu consumición, puedes elegir que te la cambien o te devuelvan el dinero.
Si a todo esto añadimos que el local está gestionado por gente joven, y que tienen unas camareras guapísimas, el resultado que obtienen es un éxito que se produce todas las semanas y que convierten a Mañana No Salgo en una de las principales recomendaciones en la noche madrileña. Mañana no salgo, y si salgo, repito.
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