Todo el que entra por primera vez se ve obligado a dedicar la primera media hora a ver todo el edificio planta por planta. Se nota que han invertido mucho dinero y tiempo personas que saben lo que se hacen para que sus clientes se lo pasen bien cada noche. Una de las experiencias que hay que probar es subir a una entreplanta lateral a la pista de baile central y observar a la multitud bailar y agitar los brazos al son de la música y la luz. No hay noche que no haya un ambientazo envidiable.
Si lo habéis probado en invierno no dejéis de hacerlo en verano y subir a la terraza, abren todo el techo y tomar una copa con las estrellas merece mucho la pena. A destacar la distribución de las barras, el servicio, la iluminación, la espectacular insonorización de las salas que impide que se mezclen las distintas músicas, la decoración y la definición del sonido. Una experiencia Kapital.





